El Arte de Perder el Tiempo

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e que esta escena te sonará familiar, imagínate que un domingo por la tarde tienes una montaña de ropa que te espera en el cesto de lavado para que hagas tu magia y conviertas todo lo sucio en limpio a cual milagro divino.

Tú, en el sillón con el maratón de tu serie preferida y comida ilimitada en tu refrigerador. Llega el momento en el que se acaba un capítulo y piensas:

“Un capítulo más y pongo una lavadora”.

Así te dan las 12:00 del mediodía y tu sigues sin poderte levantar.

 

Un par de capítulos más pasan y llegan así las 14:00 y después de más episodios llegan las 16:00 y no hay poder humano que pueda levantarte de ese magnífico estado, termina el domingo y el milagro no pasó, la ropa no se lavó.

Lo que acabas de leer lo denomino el Arte de Perder el Tiempo.

Es la incapacidad que tenemos las personas de cambiar las cosas que nos causan placer por otras que no lo hacen, el concepto con el cual se le conoce a este problema es Procastinación.

El trabajo no está exento de este mal y sucede de igual manera. Muchas veces de formas casi imprescindibles.

Hay ocasiones que tienes que enviar un importante correo para alguna persona importante dentro de la empresa y antes de eso cambias esta actividad por todo lo que se pueda hacer para evitarla hasta las últimas consecuencias.

1

Identifica cuando lo estás experimentando.

2

Busca la actividad de la cual huyes.

3

Realízala en ese momento.

Como ya les he dicho en anteriores entradas, el tiempo es el único recurso que no es renovable en esta vida, así que debería de ser lo primero que nos debe doler perder.

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